Excursión de inspección a la Cruz de Pinto (Frigiliana)

Pues eso, que Ángel me comentó que mientras él estaba este fin de semana en un curso de Taichí en Córdoba, aprovecháramos para ver que tal estaba la subida a la Cruz de Pinto, en principio era para haber ido el sábado con San, pero ya que tenía “libre” aprovechó para ir de compras, sí… ya se sabe… en fin… (por cierto, he aprovechado para encargarle unas cortinas que ya me hace falta cambiarlas que eso de que todo el día le de el sol, al final acaban… como acaban… que hay que cambiarlas, es que tampoco es plan de dar detalles de cómo están las cortinas).

Al final, se lo comenté a Andrés que me preguntó dónde iríamos este sábado y me dijo que mejor ir el domingo, pos vale, a mi me da lo mismo, así que… hoy domingo a las 9.30 nos fuimos de excursión… que yo estaba en duda, ya que con el corte ese que me hice ayer en el dedo gordo, pues no sabía si podría aguantar o no… Por cierto, a eso de las 9.10 o 9.15 me llama Mari Ángeles desde Córdoba, que le habían comentado que ayer estuve en el ambulatorio… ¿quién? tu fan number one que lo ha leído en tu blog… sí, pero ¿quién? Belén, ah, sí, vale… Como tiene uno tantas fans, pues… hay que concretar, jejeje

Bueno, a lo que vamos, quedamos en casa de Andrés, que cerca hay un camino que lleva hasta la segunda fábrica de la luz (donde la gente queda para ir a los cahorros), desde allí nos fuimos andando, y salimos a eso de las 9.35. A la cantera (por arriba) llegamos a eso de las 10, y esa casi media hora nos la podemos ahorrar cuando se haga la excursión, ya que los coches se pueden dejar allí mismo y así nos ahorramos tener que ir por entre todas las casas/chalés que hay por allí, que en realidad no tiene mucho que ver, y así de camino la gente no se cansa demasiado ni se le hace demasiado larga la excursión, porque duró un poquillo más de lo que habitualmente estamos acostumbrados, que son más o menos 3 horas ó 3 horas y media.

Como ninguno de los dos habíamos estado antes por allí, (sólo sabíamos que teníamos que ir por ese carril que hay donde la cantera), preguntamos a un par de personas que nos cruzamos, el primero, que estaba regando en una de las casas, nos dijo que siguiéramos el carril y siempre hacia la derecha. El segundo nos lo encontramos más adelante, estaba arreglando una casa y nos dice que siguiéramos y que cogiéramos el tercer cruce, pero que si íbamos por el segundo que también ya que daba donde el tercero, que allí veríamos una casa y que detrás de la casa estaba la cañada ¿sabéis qué es una cañada? (nosotros ni mú) ¿un carril? no, porque eso no es carril, es una cañada, que sube la loma… vale, gracias… andamos unos 10 metros y vemos un cruce (ver la foto 1).

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Foto 1. Un cruce en el camino

Como nos dijo que fuésemos por el tercero (o el segundo), pensamos que este era el primero, así que… seguimos, y como vimos que ese camino ya empezaba a tirar como hacia abajo, para el río (supongo que el Higuerón, que es el río de Frigiliana), dijimos… a que va a ser aquél cruce y tendremos que tirar por el tercero (de los tres que hay). Y nos volvimos. Y ahora el dilema era… ¿por dónde empezará a contar? ¿El primero será el de más a la izquierda? ¿será el primero el de más a la derecha? mira, como dijo que por el segundo no había problemas, nos vamos por el camino de enmedio… y eso es lo que hace Andrés en la foto 1, señalar el camino del medio…

Ese caminillo, más o menos era aceptable, todo subida, también hay que decirlo, pero a la hora de llegar al chalé, ya si que estaba la cañada esa o la vereda o como quiera que se llame un camino que no es ancho y que no es llano y liso… En la foto 2 se ve el camino que ya deja de ser camino y empieza a ser algo más que una simple cuesta… pero al menos está chulo aquello, sobre todo porque todo el rato vas por la sombra de los pinos (o árboles, que no sé si todos son pinos).

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Foto 2. Aquí se acaba el camino y empieza la cañada

Y seguimos subiendo, y subiendo, y subiendo, mira que hay cuesta ¿eh? Esto es para tomárselo con calma, sí… pero vale la pena…

Y después de un buen rato subiendo, se hizo larguillo el camino de subida, al contrario que en la bajada, que se hizo súper corto. también pensábamos que en la bajada iba a ser más complicado, por aquello de que el camino en realidad no era camino sino cañada y había muchas piedrecillas sueltas.

Al final llegamos a la parte superior de la montaña, aquí daba el sol, yo así en plan broma dije ¿y si ahora llegamos y vemos que la cruz del pinto está en otra montaña? y casi… porque por allí no se veía ná de ná, ni cruz, ni pinto ni ná… Me subí en unas rocas que estaban un poquillo más a la izquierda (en dirección al mar), y ya desde allí si que se veía la casetilla esa de la Cruz de Pinto, y subiendo un poquillo más, ya llegamos… en la foto 3 tienes la cruz esa, Andrés y más en primer plano uno de esos montones de piedras que ponen los “caminadores” para indicar el camino…

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Foto 3. ¡Ya hemos llegado!

Y una vez allí arriba, a disfrutar de las vistas, por un lado Frigiliana, por el otro la Cuesta del Cielo (y resto de montes) y por el otro… el mar y como es natural, Nerja y todo lo que por allí se puede ver…
En el álbum que he publicado en Picasa puedes ver todo (o casi) lo que desde allí se podía divisar. Vamos que vale la pena el paseíto. En la foto 4 puedes ver Frigiliana.

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Foto 4. Una vista de Frigiliana desde la Cruz de Pinto

Allí estuvimos haciendo fotos de la casetilla aquella de la cruz desde casi todos los ángulos, tal como puedes ver en las fotos 5 a 8.

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Foto 5. Andrés, la cruz y al fondo la Cuesta del Cielo

En la foto 5 se ve las posturas que “usamos” los fotógrafos, que no es que sea necesario, pero parece que la cámara lo pide… jejeje, que no, es que así se estabiliza mejor y si hay que bajar la velocidad, se mantiene más “inmóvil” y no salen las fotos movidas.
Pero esa foto, además de la posturita de Andrés, la caseta esa con la cruz y la Cuesta del Cielo al fondo, como se ve que se ha corrido la voz de que me "”encanta” la Cuesta del Cielo (tengo cierta debilidad por esa montaña, pero desde chico), y para que quede claro que está allí, las nubes esas de arriba parecen señalarla, así como con un dedo indicando: siga la flecha, jejeje en fin…

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Foto 6. La cruz, la Cuesta del Cielo y… ¿una mariposa?

En la foto 6, eso que pulula por encima de la Cuesta del Cielo, creo que es una mariposa grandota que había por allí (en el álbum tienes fotos), porque un pájaro no creo que sea… como te digo, en el álbum web de Picasa hay unas cuantas fotos de la mariposa esa y de Andrés retratándola, decir que en dos ocasiones la espanté… sí, al acercarme para hacerle la foto, pero como la mariposa estaba en sus terrenos, después se posó en alguna que otra piedra más y así se le pudo hacer alguna foto.

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Foto 7. La Cruz de Pinto

De la foto 7 no hace falta ningún comentario, un contraluz con flash para que se vea el nombre del sitio (que yo siempre pensaba que era la cruz DEL pinto), el contraluz con la aureola esa del sol, que si bien no está centrada con la cruz, pero… 

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Foto 8. Dos mejor que una

Y la foto 8, el contraste de lo blanco con las cruces negras y el cielo azul matizado con unas nubecillas, que no es que yo pusiera las nubes para la foto, que estaban por allí y… salieron…

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Foto 9. Andrés cruceando…

Como ya estábamos hartos de tantas fotos, yo me fui también para la otra punta, desde la que se ve la tercera fábrica y el río… pues… haciendo gansadas y esas cosas… y en la foto 9 tienes a Andrés haciendo de las suyas…

Y al poco empezaron a llegar gente, primero vimos a Dani y al poco a Miriam, pero llegaban por el camino que viene desde Frigiliana, pero no, ellos también vinieron por la cantera, de hecho dejaron el coche en la cantera, donde lo deja la gente que va a los cahorros.
Y mientras Dani probaba su Canon, y se subía en la caseta esa (ver la foto 11), Miriam disfrutaba de las vistas (ver la foto 10).

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Foto 10. Miriam contemplando el paisaje 

Y precisamente de cuando fui a los cahorros por primera vez este año (a finales de Mayo en la excursión con Manolo “el de rejano”) había allí una de las excursionistas (foto 11), que cuando llegó ella y sus dos amigas, desde Frigiliana venían y dicen que tardaron como 45 minutos en llegar, es que desde Frigiliana está más cerca que desde la cantera. Pues eso, que cuando llegaron ellas tres, yo estaba encaramado a la caseta esa de la cruz haciendo fotos desde arriba, y como la vista la tengo como la tengo, pues no le vi bien la cara, pero me pareció conocerla, pero claro con la gorra esa y con las gafas, estaba como camuflada, jeje, que dice ella que en la excursión también llevaba gorra, pero no todo el rato (como se puede ver en esta foto), y mirando esa foto, me doy cuenta de que no sé cómo se llama y aquí tampoco le pregunté… tenía que haberle hecho caso a Andrés y haberle pedido el teléfono, así sabría cómo se llama. Sí, es que, como desde que llegó estuvimos to el rato hablando y Andrés ya quería irse, pues… me dice “pídele el teléfono y después seguís hablando…” en fin…

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Foto 11. Una compi de la excursión de mayo a los cahorros

 

Nota del 17 dic
Patri se llama la “compi” de la foto 11.
Que el domingo 13 dic estuvo la hermana (Elena) en la excursión que hicimos a Cerro Lucero y me comentó que la hermana (Patri) le había dicho que si yo iba me dijera el nombre… que también tendré que actualizar en el álbum de las fotos a los Cahorros del 31 de mayo.

Y ya… de vuelta, por el mismo sitio que subimos Andrés y yo, que por cierto, se hizo muy corto el camino, creo que menos de media hora en llegar a la cantera.

Lo que yo temía de la bajada era que el dedo me diera la lata, por dos razones, la primera porque al ser en bajada, se apoya más la parte delantera del pie, y claro, todos los casi 100 kilos iban a ir a parar al dedo gordo… y la segunda es porque al ser el camino como era, muy empinado y con muchas piedras sueltas, lo mismo el pie se iba por su cuenta y riesgo más lejos de lo debido (vamos, que es más fácil resbalar y si uno resbala y se da un golpe, según la Ley de Murphy el golpe va a donde más duele…

Por suerte sólo hubo un par de resbalones sin más percances y el dedo no me dolió, ni a la subida y ni a la bajada, y la bajada a pesar de hacerla en menos tiempo, estaba chula, porque todo era árboles y en sombra (ver la foto 12). Y es que de vez en cuando nos parábamos para poder ver algo del paisaje, ya que casi todo el rato sólo veíamos las piedras del camino, para no resbalar y darnos un batacazo.

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Foto 12. Una foto bajando la cuesta

Sobre la 1 o así llegamos a la cantera, y como Dani y Miriam habían llevado el coche, pues… nos llevaron, que como dice Andrés ¿pa qué subir esa cuesta si podemos ir sentados? pues eso…

Cuando llegué a casa y me quité los “tenis”, que me llevé los que uso para correr, que son los que antes usaba para el tenis (antes de que se gastaran las suelas por el roce de la pista), y que precisamente no son los idóneos para andar por el campo, ya que al ser lisos, pues… es más fácil darse una “resbalada”, que sin agarre en las suelas, pues… todas esas piedrecillas… pues eso…
A ver, que decía yo, que al quitarme los tenis (o zapatillas deportivas) el calcetín del pie derecho, por la parte del dedo gordo, estaba todo así de color naranja, no de color sangre, ni de color amarillento del betadine, sino como una mezcla del betadine (o mercromina) y del polvo del camino… por suerte solo era eso, que del calor, el sudor y demás, pues… pero no me lavé el pie… ah, se siente… y sobre todo lo sentirá (el olor) cuando me curen esta tarde (dentro de un ratillo, en cuanto termine de escribir esto, que ya son las 5 y cuarto).

Pues nada… ya está bien… y dentro de un rato a casa del David que hoy va a hacer una fiestecilla así en plan privado para celebrar su cumple que es el lunes (mañana) 16.

 

Nos vemos.
Guillermo
Terminado de escribir a las 17.17 del domingo 15 de Noviembre de 2009

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