Un ratillo en la playa

Pues eso, vamos por la tercera… que en realidad es la cuarta si tenemos en cuenta el inicio de todo esto: Sábado 7, tol día liao.

Bien, pues en esta tercera entrega de todo el jaleo que he tenido en este sábado 7 de agosto de 2010, contarte (con un par de fotos) el ratillo playero…

 

Después de la sesión fotográfica a Dandy, estuve en casa de Mari Ángeles comiendo, que por cierto, esta mujer dice que como poco… y la verdad es que suele ser así, aunque en realidad habría que comparar mi "pocura" en lo de comer con lo que ella (y Ángel) comen, ya que si hacemos esa comparación si que como poco… jejeje. No, en serio, lo que pasa es que yo no suelo comer dos platos, lo mío es uno solo y el postre, y claro, si de primero me ponen más cosas de la cuenta, pues para el segundo ya estoy lleno… o casi… ya que para el postre siempre procuro guardar algo de sitio, jejeje.

 

Cuando llegamos a la playa (el Playazo) y tomamos posesión del sitio, (que por cierto tuvo que ser bastante cerca del camino, no porque hubiera mucha gente, que si la había, sino porque hacía bastante oleaje y el agua estaba bastante alta), justo al lado estaba el Guille chico con unos amigos…
Y para que quedara constancia, nos tomamos una foto (foto 1) que si no es por las fotos no se acuerda uno de cuándo lo ha visto por última vez, que según "mis archivos" fue el pasado 21 de junio, cuando los mundiales.

 

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Foto 1. Los dos Guilles en el Playazo (18.27)
(adivina quién es quién, jeje)

 

Después de hablar un ratillo y enseñarme el nuevo tatuaje que se ha hecho en la espalda (del escudo del Barça) lo dejé que siguiera a su bola… que yo también seguiría a la mía, jejeje.
En realidad no sólo a la mía, ya que me fui a dar una vueltecilla a la playa con Mari Ángeles, Ángel y Dandy. Por supuesto, el centro de atención de la "muchísima" gente que había hoy sábado en el Playazo, era Dandy… que aparte de ser un muñequillo, cuando le daba por juguetear (mordiéndonos en los pies) y ladrando, pues… era raro que no se fijaran en él… y es que después de la sesión de fotos, se le ha subido "la fama" a la cabeza, jejeje

 

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Foto 2. Al Dandy le gusta el agua… 
al menos si le pilla desprevenido…

 

Como te dije antes, el agua estaba algo revoltosa, en las fotos no se ve demasiado, pero las olas eran grandes, y rompían con fuerza, aunque no te "revolvían" cuando las estabas urriendo, el problema de esto último es que eran grandes y costaba urrirlas en condiciones, o al menos como uno hubiera deseado…
La cuestión es que al romper tiraban hacia atrás con fuerza, si no, que se lo pregunten a Mari Ángeles que cuando quiso salir no salió todo lo rápido que tendría que haber salido y le pilló una de las olas y… ¡la revolcó por la orilla! y además la volvió a meter nuevamente en el agua… La culpa en parte fue mía, ya que ella no quería meterse porque las olas eran grandes, pero le dije que siempre queda el recurso de saltarlas (si no está rompiendo en el momento en que te alcanza, la misma inercia te lleva hacia arriba y no te llega a cubrir…); lo que pasa es que empezaron a llegar demasiado seguidas y aunque las iba saltando bien (independientemente de que cada vez nos llevara más hacia el oeste -o poniente- ), salvo algunas que rompían demasiado cerca y… esas te acaban cubriendo… La cuestión es que en un momento en que parecía que ya no venían tantas olas seguidas, le dije que aprovechara para salir, pero a pesar de ser olas pequeñas, la resaca que había en la orilla era grande, y aunque no te volviera a meter dentro (porque las olas eran pequeñas) si que te retenían un poco en la salida… y como venían unas detrás de otra casi sin darte tiempo a reaccionar, pues… llegaron algunas más grandes, y… lo inevitable, con la fuerza que tienen esas olas… ¡al suelo! o al agua… o sea… ¡revolcón que te crió!

Pero bueno, no fue tan grave… jejeje

 

Y después de esa primera vuelta, y de enjuagarme con agua dulce, más que nada, porque de urrir las olas, se me mete tal cantidad de agua, que cada vez que agacho un poco la cabeza, me salen dos caños de agua salada por la nariz que… así que… un enjuague con gárgaras suele aliviar (que no quitar) el problema… Pues eso, que después del paseo y los baños, Mari Ángeles y Ángel (y Dandy) se quedaron en la sombrilla y yo seguí el paseo hasta la otra punta de la playa… y por el camino siempre se encuentra uno a gente, con unos te paras y a otros simplemente los saludas, en esta caso, me paré para hablar con Miguel Ponce (y el hijo), y al poco se acercó Dimitri, que si bien no nos había visto en un principio (y eso que estábamos haciéndole señales, ya que él estaba mirando para donde estábamos), después ya si se dio cuenta y se acercó. Después de un poquillo de cháchara seguí mi paseo playero, que entre unas cosas y otras acabó (al llegar donde estaban nuestras cosas) a eso de las ocho menos diez… y como esta noche habíamos quedado a las diez para cenar, Mari Ángeles y Ángel se fueron, yo me quedé un ratillo más, nada… unos diez o quince minutos y después me fui andando despacico hasta mi casa. Por las fotos que tengo de la torrecilla (tomadas con el móvil) supongo que llegué a mi casa cerca de las ocho y media.

 

Una vez en mi casa, a comer un poco de fruta, y a tomarme todas las pastillas que no me tomé en todo el día, incluyendo una aspirina efervescente, que se ve que aunque sólo estuvimos un par de horas en la playa, el sol se cebó un poco conmigo y estaba que ardía… Después una duchita y a esperar a que fuese casi la hora para ir al restaurante hindú que hay después del hotel Riu Mónica, que es donde quedamos en la siguiente cita de hoy, que corresponde a:
Cena (y copas) con los colegas de taichí.

 

 

Nos vemos.
Guillermo

P.S.
Glosario:

Urriendo del verbo urrir (que por cierto, el verbo urrir no existe) pero que viene a significar algo así como "deslizarse sobre…" en este caso: "urriendo las olas" sería "deslizándose sobre las olas", aunque lo de deslizarse queda demasiado fino o elegante, y cuando uno "urre" una ola, va a lo bestia… además con el grito de guerra: ¡urrelaaaaaa! mientras va uno encima de la ola… (el grito de guerra, al menos a ciertas edades, suele ser un grito mudo, pero que sale de lo más hondo, sí… es que de mayor da como más corte eso de gritar "urrelaaaaaa", más que nada porque siempre hay gente que no sabe de qué va la cosa y… en fin… bueno… sigo por donde estaba…) que normalmente acaba debajo o revolcao por la orilla, dependiendo de cómo sean las olas, que las hay de esas que te llevan totalmente fuera (las que no se revuelven o cuando hay poca resaca), pero en la mayoría de los caso, acabas dando vueltas, se te meten los chinos de la playa (los de piedra, no los que van dando masajes) por todas partes, al menos el bañador suele acabar lleno hasta los topes, y puedes cantar victoria si ese revolcón no te ha lastimado alguna parte del cuerpo, normalmente las piernas y brazos…

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