Categoría: mis cosas

Posts de tipo personal o al menos que no son técnicos

  • Miércoles 12, natación (y spinning) en piscina cubierta

    Pues eso, que hoy hemos empezado a ir a la piscina cubierta con Manolo para ver si aprendemos a nadar, por tanto cambiamos las correrías por la natación, al menos los días que toque piscina, que en principio será los lunes, miércoles y viernes.

    Hoy hemos estado Mari Ángeles, Vicky y yo, además de Manolo, claro.

    Después de nadar un rato (hasta cerca de las 10) hemos ido a hacer spinning, aunque sólo hemos estado Manolo y yo, ya que las dos damas se tuvieron que ir.
    El spinning ha estado bien, despacito y sin matarse, no como la vez aquella que fui con mi amiga San a un gimnasio de Nerja y acabé hecho "gabazo", creo que en mi vida había sudado tanto… y desde aquél día de finales de julio de 2009 no había hecho más spinnig hasta hoy, y la verdad es que en esta ocasión no he salido tan rendido… porque si llega a ser como aquella primera vez, casi seguro que no vuelvo a repetir…

     

     

    Por la tarde, después de las piraguas me fui con Encarna y Víctor al apero (la casa de éste último) y estuvimos jugando al dominó hasta después de las diez y media (de la noche), la verdad es que jugar no sé si jugamos bien, pero reír, nos hinchamos de reír…

     

    Nos vemos.
    Guillermo

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  • Yo lo intento, pero el Expression Web sigue con sus fallos

    Pues eso, que me pongo hoy a actualizar cosas de mi sitio y después de un rato creando secciones, las páginas de enero, y esas cosas… y aunque ya había guardado las cosas escritas, aunque sin tanta insistencia como con las versiones anteriores (ahora uso el Expression Web 4) ya que se "colgaba" menos que las versiones anteriores… pues… va y me da un error en una página maestra (master page) y después de darle a cancelar (para comprobar si realmente me había cargado algo) va y se cuelga… creo que sólo me ha dejado esa página sin guardar pero… no deja de ser un incordio… y si ya me cuesta trabajo ponerme con el Expression Web a crear/actualizar las páginas de mi sitio, si además se sigue colgando el puñetero programa, pues… menos ganas tengo de "perder" el tiempo… en fin… paciencia… y a seguir usando el Crtl+S (para guardar, sí, uso la versión en inglispitinglis).

    Además lo curioso es que siempre se me cuelga con alguna página que usa o es una página maestra (master page) y claro, cuando reporto el bug (o reportaba, ya que después de reportar unos cuantos o varias veces el mismo, como que me he hartado de que no lo puedan reproducir) y me dicen que no lo pueden reproducir o que a gente que lo usa bastante (el Expression Web) no se le cuelga, eso me da que pensar de que esa gente (ni siquiera los de Microsoft) utilizan las Master Page (páginas maestras), pero como da la casualidad de que yo si las uso… porque pensé que era una buena solución para mí, ya que yo NO uso bases de datos para almacenar el contenido de mi sitio (sí, puede que tuviera que hacerlo, pero… ¡me niego! bastante tengo con el blog) por tanto no me vale el usar plantillas "estáticas" o configurables (como prefieras llamarlas), si no, que he optado por usar las master page y esas páginas maestras están muy bien, además de que a mí en particular me ayuda a tener ciertas secciones o partes de las páginas actualizadas sin tener que modificar chorrocientasmil páginas (que son las que tengo desde hace casi 15 años en mi sitio web), y el problema es que esas páginas maestras sólo las soporta este editor Web además del Visual Studio, pero éste último es poco amigable para usarlo como editor de sitios Web, aunque en la versión actual (VS 2010) no lo he probado tan a fondo como en la versión 2008, pero si en la versión anterior fallaba al usarlo como editor de páginas Web no quiero pensar qué es lo que ocurrirá con la versión 2010… lo mismo lo pruebo un día de estos…

    Bueno… te dejo, que con esto ya he descargado un poco el "mal rollo" que me ha dado con el puñetero Expression Web 4.

     

    Nos vemos.
    Guillermo

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  • Los Reyes Magos son verdad

    Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:
    – ¿Papa?
    – Sí, hija, cuéntame
    – Oye, quiero… que me digas la verdad
    – Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
    – Es que… -titubeó Blanca
    – Dime, hija, dime.
    – Papá, ¿existen los Reyes Magos?

    El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

    – Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
    La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
    – ¿Y tú qué crees, hija?
    – Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
    – Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…
    – ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!
    – No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo  con sus dos manos la cara de Blanca .
    – Entonces no lo entiendo. papá.
    – Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

    Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
    – Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
    – ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
    – ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
    Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó: – Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

    Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:
    – Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
    – ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas.
    Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
    – No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
    – ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.
    – Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
    – Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes.
    – Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
    – Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
    – Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

    Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
    – Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades,
    los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

    Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
    – Ahora sí que lo entiendo todo papá.. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
    Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
    – No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
    Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

     

    Nota:
    Este "cuento" lo he recibido por correo de Eladio Rincón, un colega de SolidQ, pero buscando por Internet, parece que "puede" que el que lo publicó inicialmente fuera  "tajinaste" en el blog Diario de un loco, lo digo porque lo felicitan y no lo niega.. pero parece ser que no fue el primero (o autor), ya que revisando más coincidencias, me he encontrado con otra versión anterior titulada: La verdadera historia de los Reyes Magos? así que… será un "cuento popular", aún así lo aclaro para que nadie piense que me lo quiero adjudicar, sólo que me gustó y… aquí está por si te hiciera falta alguna vez.

    Si lo reutilizas, recuerda cambiar el nombre de Blanca o las alusiones a la hija/niña por el nombre que corresponda y si es hija o hijo, es que siempre hay alguna que otra persona que está más despistadilla de la cuenta y… po ezo… 😉

     

    Nos vemos.
    Guillermo

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