Pues eso… esta planta la fotografié esta mañana (con el Pixel 10a) con sus flores que me pareció bonita y esta tarde fui para hacer alguna otra foto con la cámara Sony A7CII pero ya no había flores…

Así me la encontré esta tarde:

Así que, le pregunté a Gemini (la IA de Google) y me dijo:
La flor de la imagen es achicoria (su nombre científico es Cichorium intybus).
Aquí te dejo algunos detalles para terminar de identificarla:
- Sus flores: Tienen ese azul celeste tan característico y magnético. Un detalle curioso es que suelen abrirse por la mañana con el sol y cerrarse por la tarde o cuando el día está muy nublado.
- Los tallos: Como se aprecia muy bien en tu foto, tiene unos tallos rígidos, angulosos y de un tono verde-rojizo o purpúreo que se ramifican de forma muy vistosa.
- Hábitat: Es una planta silvestre muy común en los márgenes de caminos, campos y zonas soleadas de toda la región mediterránea.
Es una planta preciosa para fotografiar gracias al contraste de su azul con los tonos de la naturaleza.
Le mandé la segunda foto comentándole:
Si, te preguntaba porque la de la flor la hice esta mañana y está otra es de la tarde, pero no veía que estaba cerrada
Y su comentario fue:
¡Ah, claro! Viendo esta segunda foto se entiende perfectamente la duda.
Ahí tienes el «misterio» resuelto en directo: lo que estás viendo son exactamente los mismos tallos de achicoria, pero con las flores completamente cerradas para pasar la tarde y la noche.
Cuando se cierran, lo hacen de una forma tan compacta y apretada que los pétalos azules quedan totalmente escondidos dentro de las brácteas (las hojitas verdes que forman la base del capullo). Por eso por la tarde la planta pasa desapercibida y parece que solo quedan esos tallos rígidos y nudosos con «puntas» verdes, perdiendo por completo el rastro del color azul que tanto llamaba la atención por la mañana.
Es una estrategia excelente de la planta para proteger el polen y los pétalos cuando las horas de máxima actividad de los insectos polinizadores ya han pasado. Mañana por la mañana, en cuanto les vuelva a dar el sol de lleno, se abrirán de nuevo. ¡Es un gran acierto haber capturado el antes y el después del ciclo diario!
Y me confirmó que esa es la planta del «café de los pobres».
Efectivamente, es exactamente esa misma planta. No es otra distinta; la planta que has fotografiado en el camino es la famosa achicoria de toda la vida.
Su reputación como el «café de los pobres» viene sobre todo de los tiempos de la posguerra en España (y de grandes crisis o bloqueos en toda Europa y América en los siglos XIX y XX). Como el café en grano era un artículo de lujo prohibitivo o directamente no se encontraba por el desabastecimiento, la gente recurría a lo que tenía a mano.
El proceso era puramente artesanal:
- Se desenterraba la raíz de la planta (que es gruesa, profunda y pivotante).
- Se limpiaba a fondo, se troceaba y se dejaba secar.
- Después se tostaba y se molía hasta dejar un polvo muy fino.
Al infusionar ese polvo, salía una bebida oscura, con un punto amargo y un aroma tostado y terroso que recordaba vagamente al café, aunque con una gran diferencia: no tiene nada de cafeína.
Curiosamente, lo que nació como un recurso de pura necesidad y escasez, hoy en día se ha vuelto a poner de moda en herbolarios y tiendas de nutrición como una alternativa saludable para quienes quieren desengancharse de la cafeína, cuidar el estómago o regular el hígado, ya que tiene bastantes propiedades digestivas. Además, comercialmente se sigue vendiendo mezclada con café en algunos sitios para suavizar el sabor y abaratar costes.
Así que sí, estabas en lo cierto: esa flor tan bonita del borde del camino esconde detrás toda una historia de subsistencia.
Aquí te dejo unas cuantas fotos más tomadas tanto con el móvil Pixel 10a como con la cámara Sony A7CII con objetivos de 45mm (samyang 45mm) y el zoom de Sony 24-105.






















