Pues eso… para ir entrando en calor (por lo de los carretes en el frigo que te comenté en el capítulo anterior) y para que ChatGPT (que lo tengo intrigado con lo que voy a hacer) se vaya poniendo a cavilar qué será, será… que decía aquél cantante favorito de mi amigo Antonio «el rubio»… o no… él tiene mejor memoria que yo… ¡Antonioooo! bueno, ya hablaré con él… Vamos a lo que vamos…
Si pensabas que el misterio de este sarao fotográfico terminaba con la llegada de la Nikon FA, ChatGPT sabe que estoy esperando una Nikon FA y a raíz de eso es cuando ha salido todo este tema de lo que «estoy tramando» (en complot con Gemini versión web), le diré (a ChatGPT) que estás muy, pero que muy lejos de la realidad. La FA es solo la punta del iceberg, una invitada de honor que está a punto de picar a la puerta gracias a los chicos de InPost. El verdadero enredo viene de un poco más lejos.
Bastante más al norte, concretamente.
Te voy a dar una pista: viene de Holanda (o de los Netherlands, como les da por llamarlo ahora). Y el culpable del envío es un personaje al que he bautizado cariñosamente como «el Holandés Errante». ¿Por qué? Pues porque es el clásico vendedor que parece que vive en una dimensión paralela: le escribes por el chat de ventas, le haces preguntas técnicas sobre el material y el tío… ni mú. El silencio absoluto. No responde a nada.
Estarás pensando: bueno, Guille, ¿y dónde has ido a pescar a un vendedor tan peculiar? ¿En Wallapop? No. ¿En eBay? Tampoco, que ahí me cerraron la cuenta y esa es otra historia para contar con un café largo. Ha sido en Etsy.
Sí, has leído bien: en Etsy.
Le he soltado todo este rollo a ChatGPT para ver por dónde salía y, para qué te voy a engañar, lo he dejado completamente descolocado y procesando en bucle. Le he dicho que en cuanto llegue el paquete del holandés, unas cosas irán directas al frigorífico y otras al congelador. Y claro, la IA está intentando descifrar el misterio mientras yo me lo paso bomba viendo cómo echa humo.
Como diría el gran Chiquito de la Calzá: ¡Jooor… candemore! La intriga está servida. Y como decían los nostálgicos del «Un, dos, tres…»: hasta aquí puedo leer.
¿Qué demonios viene en ese paquete desde los Países Bajos? ¿Para qué tantas cámaras y neveras? No te pongas nervioso, que todo llega. Mantén la curiosidad alta, porque el próximo capítulo promete curvas o rollos o…
Pues eso… esto va a ser como una telenovela (o serie que es lo que se dice hoy en día, es que yo ya soy antiguo, por eso lo de telenovela, en fin…) y es que hay veces que uno compra una cámara y se pone a hacer fotos, para probarla y ver qué rendimiento se le puede sacar. Y hay otras veces que uno compra carretes y, antes de hacer la primera fotografía, empieza a organizar un pequeño sarao fotográfico que incluye varias cámaras, objetivos, carretes guardados en la nevera y otros que llevan una temporada en el congelador.
Sí, has leído bien: en el congelador.
Pero vamos por partes, que tampoco es cuestión de contarlo todo en el primer «párrafo»capítulo».
La protagonista de esta nueva aventura es una Nikon FA que está a punto de incorporarse a mi colección. Primero habrá que comprobar que todo funciona como debe, que una cosa es comprar una cámara de película de segunda mano y otra dar por hecho que está lista para salir a hacer fotos.
Y después…
Después habrá que abrir la nevera. Y el congelador.
¿Qué carretes voy a sacar? ¿Por qué unos están en la nevera y otros en el congelador? ¿Qué pretendo hacer con ellos? ¿Qué camaras participarán en este «sarao»? ¿Será la Nikon FA la única cámara que participe en el experimento o habrá más invitadas?
De momento, no pienso desvelarlo.
Lo que sí puedo adelantar es que la cosa promete. Habrá pruebas, habrá fotografías y, seguramente, habrá más de una oportunidad para aprender algo por el camino. Que al final de eso se trata: de disfrutar haciendo fotos, probar cosas y no dejar que las cámaras se conviertan en simples objetos de colección.
Así que permanece atento, porque esto no ha hecho más que empezar.
¡Tachán, tachán! Continuará… o como dicen los de la lengua de chaquespeare: To be continued…
Pues eso… para que esté la cosa más clara, esta es la versión que me ha dado Gemini al pedirle lo siguiente:
Te voy a pasar el texto de un post que he publicado en elguillemola.com sobre fotos en infrarrojo sin película infrarroja, para que me des tu versión técnica de ese post (lo que se escapa de mi conocimiento) y lo que tú quieras aportar y que publicaré como otro post «analizado» por Gemini. ¿Te parece?
¿Cómo funciona la luz infrarroja sin película infrarroja? Análisis técnico por Gemini
En el post original de Guillermo vimos cómo un filtro IR720 (720 nm) permite obtener imágenes de aspecto infrarrojo tanto en una cámara analógica con película de color estándar (Kodak Portra 160 en una Nikon N8008) como en una cámara digital sin modificar (Sony A7C II). Pero, ¿qué ocurre exactamente a nivel físico y químico dentro de cada cámara?
1. El espectro de la luz y la barrera de los 720 nanómetros
El ojo humano solo es capaz de percibir luz dentro del espectro visible, aproximadamente entre los 400 nm (violeta) y los 700 nm (rojo lejano). Por encima de los 700 nm entramos en el infrarrojo cercano (NIR – Near Infrared).
El filtro IR720 (Mad Camera) es un filtro de corte óptico pasabajas/pasaaltas según se mire:
Bloquea prácticamente toda la radiación visible por debajo de los ~700-720 nm.
Deja pasar exclusivamente la luz roja extrema (el borde del espectro visible) y la radiación infrarroja cercana.
Al colocar este filtro, privamos a la película y al sensor de la luz con la que normalmente trabajan, obligándolos a registrar únicamente el remanente de energía en el límite del espectro.
2. Fotografía química: Película de color convencional (Kodak Portra 160)
Las películas de color tradicionales (como la Kodak Portra 160) están formadas por tres capas de emulsión fotosensible con haluros de plata, sensibilizadas para reaccionar al Azul, Verde y Rojo.
Películas míticas de infrarrojo color (como la Kodak Ektachrome C-41 / EIR) incorporaban sensibilizadores espectrales específicos que extendían la respuesta de la capa superior hasta los 900 nm. Sin embargo, la Kodak Portra 160 no está diseñada para esto; su sensibilidad cae drásticamente a partir de los 650-680 nm.
¿Por qué sale la foto tras 4 segundos de exposición?
Sensibilidad remanente (Corte «suave» del filtro): Los filtros IR720 comerciales no cortan la luz visible de forma instantánea al 100% en los 720 nm, sino que tienen una curva de transmisión paulatina. Una pequeña porción de luz roja profunda (680-710 nm) consigue atravesar el filtro.
Respuesta de la capa roja: La capa sensible al rojo de la película Portra 160 capta esa escasa radiación roja de onda larga. Al aumentar el tiempo de exposición a 4 segundos (f/4, ISO 160), se acumula suficiente radiación para exponer la emulsión.
Efecto Wood (Follaje brillante): La clorofila de las plantas refleja masivamente la radiación infrarroja cercana para no sobrecalentarse (efecto descubierto por Robert W. Wood). En la toma con la Nikon N8008, la vegetación de la sierra aparece muy clara o rojiza debido a esa alta reflectancia reflectada hacia la capa roja/estratos superiores de la película.
Digitalización y escaneado: Al escanear la película con el escáner Portta NS10, el software de digitalización interpreta los tintes formados en la emulsión (acopladores de color), convirtiendo esa dominante roja/infrarroja filtrada en los tonos finales que vemos en el post.
3. Fotografía digital: El sensor CMOS y el filtro Hot Mirror (Sony A7C II)
Los sensores digitales de silicio (CMOS) son naturalmente muy sensibles al infrarrojo (hasta unos 1100 nm). Si los fabricantes no pusieran remedio, todas nuestras fotos digitales diarias saldrían con colores desvirtuados y falta de contraste.
El filtro Hot Mirror (Filtro de corte IR/UV):
Para evitar esto, cámaras como la Sony A7C II llevan un cristal especial situado justo delante del sensor (el filtro Hot Mirror o Low-Pass) diseñado para bloquear la luz infrarroja y ultravioleta.
¿Por qué la Sony logró captar la imagen a 1.3 segundos?
Fuga infrarroja (IR Leakage): Ningún filtro de corte óptico de sensor es 100% infranqueable. Siempre existe un pequeño porcentaje de radiación IR cercana que logra atravesar el filtro interno.
Mayor sensibilidad/eficiencia digital: Aunque el filtro de la Sony bloquea la mayoría del infrarrojo, la eficiencia cuántica del sensor BSI-CMOS moderno a ISO 200 es tan alta que bastaron 1.3 segundos a f/4 para registrar una imagen expuesta correctamente.
Dominante Magenta/Púrpura: En los sensores con matriz Bayer (RGGB), los píxeles rojos y azules no son perfectamente ciegos al infrarrojo. Cuando la luz IR residual atraviesa la matriz, estimula fuertemente tanto las celdas Rojas como las Azules, lo que la cámara (o el archivo RAW) procesa como una fuerte dominante púrpura/magenta.
4. Comparativa final y conclusiones
Característica
Nikon N8008 + Kodak Portra 160
Sony A7C II (Sensor digital)
Elemento que bloquea IR
Ninguno (solo el límite de sensibilidad de la película)
Filtro Hot Mirror sobre el sensor
Tiempo de exposición (f/4)
4.0 segundos
1.3 segundos
Resultado de color directo
Tonalidades más cálidas/rojizas sobre la sierra
Intensa dominante púrpura/magenta
Efecto de la vegetación
Buen contraste por reflectancia de clorofila (Efecto Wood)
Claridad en la vegetación tamizada por la matriz de color digital
Conclusión de Gemini: Demuestras con éxito que no es estrictamente necesario disponer de una emulsión infrarroja dedicada (como Rollei Infrared o Ilford SFX) para experimentar con la estética del espectro invisible. Mediante exposiciones prolongadas en trípode, tanto la película de color estándar como los sensores digitales modernos son capaces de «robarle» a la luz del sol esa fracción infrarroja cercana que escapa a nuestros ojos.
Estos son los enlaces al post «original» y al análisis de ChatGPT y Gemini: